Queridos reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltasar.
Sólo deseo que me traigan una bicicleta. Me he portado bien, he sacado buenas notas en la escuela y quiero mucho a mis padres
Muchas gracias, les quiero mucho.
Jorge Luis Seco.
Nunca me trajeron la bicicleta, lo más que logré fueron unos patines «Unión 5».
Le preguntaba a mi madre.
– ¿Madre, no he sido bueno, no soy buen hijo?
Y ella con una sonrisa, casi mojada en lágrimas, me abrazaba fuertemente, me llenaba de besos y me decía al oído.
– Eres el mejor hijo del mundo, pero a veces, las cosas no llegan cuando uno las desea, si no cuando tienen que llegar.
No comprendía muy bien lo que me quería decir, pero con sus besos y su amor, mitigaba el dolor de no haber recibido la bici.
Con el pasar de los años, supe de verdad, porque los Reyes magos, no me traían la bicicleta. Mis padres no tenían para eso.
Fui un niño feliz en patines.
Un día me tuve que ir de mi país con lo puesto y llegué a éste. Acá trabajé duro para abrirme paso y logré cosas que siempre quise, no solamente material sino también espiritualmente.
He tenido en mi vida muchas bicicletas, sin materialmente haber tenido ni una sola. Cuando digo bicicletas hablo de cosas que me han hecho tan feliz como me hubiera hecho aquella bicicleta marca «Niagara» que yo pedía.
La vida me ha dado, amigos, he conocido gente que me ha nutrido en todos los sentidos. En el camino largo de mi existir me he encontrado con seres humanos que sin conocerme me han dado una ayuda y de los cuales no sé ni sus nombres.
Esas han sido mis bicicletas, mis mejores regalos de Reyes.
No siempre la vida nos da lo que deseamos, pero pone en nuestro camino, lo que en verdad necesitamos.
Gracias queridos Reyes Magos por darme las amistades que tengo, a las que amo y siempre están en mi corazón. Para todos pido el mejor regalo de Reyes, que es el amor entre los seres humanos.
Les quiere siempre.
Jorge Luis Seco.