He muerto, ya lo saben todos, hay quienes ríen, así es la vida,
otros lloran y los más no dejan salir a flote su sentir, temen hacerlo.
He muerto, un día cualquiera, eso no importa, ya nada importa, o sí?
Morir es algo cotidiano, pasa todos los días, pero mi muerte no.
Yo soy el difunto, soy el finado y por lo tanto quien más lo siente.
Me es difícil pensar, pues ya no puedo sentir, no hay razón en mi vivir,
pues ya dejé de existir, ya no estoy, ya no respiro, pero puedo verlo todo.
Ellos no se lo imaginan, no saben cómo es morir y no pueden presentir
todo lo que experimento, estoy desde otro plano donde no cabe el futuro.
Ya no hay nada duro en el lugar donde estoy, acá no hay clases sociales.
Nadie piensa en el dinero, no existe lo material, nada me pude llevar,
cuando emprendí mi viaje, de todo lo que tenía con nada pude partir.
Todo lo que acumule, los caprichos que adquirí, lo que siempre deseé.
Nada me acompaña hoy, eso quedo en otro plano al que no tengo lugar.
Algo que no comprendía cuando me encontraba allí, nada de lo conseguido,
entra en esta dimensión, ni coche, ni televisor, ni siquiera el celular.
Todo eso lo perdí y otros lo gozarán, aquel que viene detrás de todo se beneficia.
Cuantas cosas perdí que hubiera podido hacer, cuanto quedó en el tintero.
Leo las mentes de aquellos que piensan en repartir, lo entre ellos quedó.
Por ello van a pelear, y lo peor del asunto, es que desean tener,
los que nunca me brindaron ni un saludo sincero, los que tampoco me amaron.
La vida se ha ido ya, no se que va a suceder, en este nuevo vivir,
si así lo puedo llamar, o si debo de decir en este nuevo morir.
No sé si habrá tiempo, con el que poder jugar, no sé que cosas habrán.
Me tengo que conformar en mirarlos desde arriba a donde no pueden llegar.
Estoy muerto ya lo sé, nada debo lamentar, a todos les va a llegar
y nos vamos a encontrar en este extraño lugar, donde nada te acompaña.
Yo no los voy a asustar, nada les voy a decir, nada voy adelantar.
Cuando lleguen ya verán lo que les toca vivir si así se puede decir.
Solamente un consejo, quiero hacerles llegar, antes que deban que partir.
No sean tontos, no se quejen de lo que les toca vivir, vívanlo a plenitud.
Disfruten cada segundo y saquen el mejor partido a lo que tienen a mano.
Quiero que sean humanos y como tal se comporten. Olvídense de rencores.
Nadie sabe ni la hora, ni el día de partir, y nadie se quiere ir con el reloj adelantado.
Por eso cada segundo se debe de disfrutar, se debe de compartir,
y se debe de vivir con amor y con decoro, dando lo mejor a todos.
No se olviden de gozar, no se olviden de sentir, todos nos tenemos que ir.
Mas mientras te llega el día trata de ser tú feliz, sin pensar en que dirán,
pues cuando llegues acá a donde me encuentro hoy, nada ya te va a importar.
Ya nada podrás hacer, lo que no hiciste ayer, no tendrás otro futuro.
Que más te puedo decir, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Si mañana has de partir, ya no quedó por hacer.
Autor.
Jorge Luis Seco