¿Por qué?
Por qué me ponen reglas para escribir y desean trazarme un camino del cual no me debo apartar porque alguien, hace años lo delineó así y por él debemos andar sin sacar el pie ni un centímetro.
Por qué debo decir las cosas en el tiempo que quieren que las diga, si al ir escribiendo me salen como las siento y violan todas esas reglas. Tal vez para los eruditos sea una aberración, pero no para quienes me leen con amor y les llega lo que escribo, disculpan mis faltas y se nutren de mis contenidos.
Por qué hay que hacer lo que se hizo hace años, si siempre se han roto las reglas y eso ha traído cambios muy importantes para toda la Humanidad en todos los campos habidos y por haber.
A veces me da risa que se fijen más en el concepto que en el contenido. Qué hago con un escrito correcto cuando lo que dice, no me crea ninguna emoción.
No soy un escritor de estudios, soy un escritor de alma. No estudié nada relacionado con las letras, pero las letras están dentro de mí y a veces me obligan a sacarlas al papel y plasmarlas casi sin darme cuenta.
Mi escritura es pura, pues así la creo yo. No escribo para deleite de críticos, sino para deleite de lectores que siente cuando se van adentrando en mis narraciones. Que se visten de mis personajes, sudan y sufren con ellos, según los van conociendo.
No pido disculpas, por escribir como escribo. Rompería mi verso si le pongo reglas y secaría mi prosa si la ato a normas.
Me quedaría en blanco si al narrar tuviera que ir pensando en las reglas que debo seguir, en los tiempos, en las palabras. Lo siento, no podría escribir. Y como no voy a dejar de escribir, les seguiré dando mi trabajo con defectos y con irregularidades gramaticales, pero eso sí, siempre cargado del amor que siento al ir escribiendo y desarrollando un personaje. Siempre con el sentir más pleno de quien lo da todo con lo que hace, porque para mí, escribir es parte de mi vivir y nunca me ha gustado vivir ajustado a reglas ni condiciones.
Mi cariño de siempre.
Jorge Luis Seco