Si hoy escribo un verso y lo dedico a ti,
nada ni nadie lo podrá borrar.
Vagará en el espacio y no lo olvidarás.
Ni el silencio infinito acallará sus rimas.
Al recorrer las calles escucharás gemidos.
Los vecinos de enfrente lo leerán en tus ojos.
Hasta los extranjeros lo grabarán con fuego
para llevarlos siempre en sus viejas maletas.
En las noches de luna, hoyará los senderos.
lo perfumarán los nardos, con escarchas de plata.
Y el río en sus aguas lo mecerá cual cuna,
como hace con el niño que pierde el cascabel.
Cuando llegue el invierno te servirá de abrigo.
sentirás el calor que puse al escribirlo.
Acunará tus sueños y bailará con ellos,
la danza de los dioses, que no baila mortal.
Al reventar las flores con las lluvias de mayo,
será como aguacero que trasmite su encanto.
El agua perfumada te lavará los párpados,
de quimeras antiguas, que no tienen lugar.
El verano caliente te traerá las nostalgias.
Fantasmas elocuentes recitarán mi estrofa.
Se grabará en tu mente con el paso del tiempo.
en la vida infinita quedará prendido.
Cuando llegue el otoño con sus colores ocres,
el olor de la fronda, removerá recuerdos,
los árboles desnudos, sentirán su vergüenza.
y la rima que quise que fuera solo tuya,
se perderá en las aguas como una hoja más.
Autor.
Jorge Luis Seco